El valor de una gofrera rota: por qué la innovación no siempre es limpia
Nos han enseñado que el éxito es un camino lineal, pero la realidad de cualquier expansión, ya sea de un proyecto o del propio potencial, suele ser bastante más desordenada. Es curioso pensar cuántas ideas brillantes se quedan en el cajón simplemente porque no parecen "profesionales" desde el minuto uno.
Fíjate si esto es así que la tecnología que hoy sostiene a un gigante como Nike nació, literalmente, de un electrodoméstico destrozado en una cocina de Oregón en 1971.
Bill Bowerman no buscaba una patente millonaria; buscaba una solución para que sus corredores tuvieran más tracción en la pista. Una mañana, mientras desayunaba, tuvo una intuición mirando los huecos de su gofrera. Sin esperar a que el entorno fuera el ideal, vertió caucho líquido directamente sobre ella.
El "error" que cambió la historia del deporte
La gofrera quedó inservible, pero de aquel "error" nació la suela Waffle, el pilar que permitió a la marca escalar hasta lo que es hoy.
En La EJE trabajamos bajo esta misma premisa. Nos alejamos de los manuales rígidos para demostrar que la creatividad es, en realidad, la capacidad de detectar una oportunidad donde otros solo ven un objeto cotidiano o un problema.
Entrenar la acción
Al final, tener una actitud emprendedora y crecer tienen mucho que ver con darnos permiso para fallar, para manchar la cocina y para volver a observar con humildad. Detrás de cada gran avance, casi siempre hay alguien que se atrevió a romper el molde.
¿Cuántas suelas "Waffle" habremos dejado de descubrir por el simple miedo a estropear la gofrera?
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